viernes, 8 de mayo de 2020

Elegí la Vida




Hace días, en medio de esta cuarentena, me preguntaron: “¿Tú quieres vivir?”… 

Piénsenlo, háganse la pregunta y, en función de su respuesta, actúen en consecuencia. Si la respuesta es un Sí rotundo, de entrada, hay que cuidarse al máximo hasta que haya vacuna para este virus; si no por ti, al menos por los demás, porque el próximo infectado puede ser cualquiera, que nadie está a salvo. Cuídate, que te cuiden y a cuidar de los tuyos.

Y como hay quien ya no puede contestar a esa pregunta, quien ya no tiene opción, para quien ya es demasiado tarde, ahí va una poesía que descubrí hace poco, atribuida al parecer erróneamente a Rudyard Kipling. Sea quien sea el autor o autora, me quedo con el mensaje, que abandera mis días, y os lo regalo:

ELEGÍ LA VIDA

No quise dormir sin sueños:
y elegí la ilusión que me despierta,
el horizonte que me espera,
el proyecto que me llena,
y no la vida vacía de quien no busca nada,
de quien no desea nada más que sobrevivir cada día.

No quise vivir en la angustia:
y elegí la paz y la esperanza,
la luz,
el llanto que desahoga, que libera,
y no el que inspira lástima en vez de soluciones,
la queja que denuncia, la que se grita,
y no la que se murmura y no cambia nada.

No quise vivir cansado:
Y elegí el descanso del amigo y del abrazo,
el camino sin prosas, compartido,
y no parar nunca, no dormir nunca.
Elegí avanzar despacio, durante más tiempo,
y llegar más lejos,
habiendo disfrutado del paisaje.

No quise huir:
y elegí mirar de frente,
levantar la cabeza,
y enfrentarme a los miedos y fantasmas
porque no por darme la vuelta volarían.

No pude olvidar mis fallos:
pero elegí perdonarme, quererme,
llevar con dignidad mis miserias
y descubrir mis dones;
y no vivir lamentándome
por aquello que no pude cambiar,
que me entristece, que me duele,
por el daño que hice y el que me hicieron.
Elegí aceptar el pasado.

No quise vivir solo:
y elegí la alegría de descubrir a otro,
de dar, de compartir,
y no el resentimiento sucio que encadena.
Elegí el amor.

Y hubo mil cosas que no elegí,
que me llegaron de pronto
y me transformaron la vida.
Cosas buenas y malas que no buscaba,
caminos por los que me perdí,
personas que vinieron y se fueron,
una vida que no esperaba.
Y elegí, al menos, cómo vivirla.

Elegí los sueños para decorarla,
la esperanza para sostenerla,
la valentía para afrontarla.

No quise vivir muriendo:
y elegí la vida.
Así podré sonreír cuando llegue la muerte,
aunque no la elija…
…porque moriré viviendo."

jueves, 7 de mayo de 2020

Tocar la Luna



Yo de pequeña quería ser astronauta para poder ir a la Luna. Ya de mayor olvidé esos sueños, pero sigo conservando una potente atracción hacia ella y mis curiosos vaivenes lunáticos. En la Luna alojé a cuantos se fueron y me consuela pensar que están de pie sobre ella contemplando El Espacio a miles de kilómetros, observándonos apaciblemente en un Planeta que desde allí es todo azul y verde envuelto en grandes masas de nubes y cuidándonos desde ese precioso faro universal.

Curiosamente el ser humano ha realizado más viajes a la Luna que expediciones a los fondos abisales de los Océanos de la Tierra, a pesar de los escasos 11 kilómetros de distancia al punto más profundo de la corteza terrestre -el abismo Challenger, en la Fosa de las Marianas-, frente a los 384.400 kilómetros que hay a nuestro satélite. Yo creo que se debe a esa enorme atracción por lo que diariamente vemos iluminado sobre nosotros y a que su simple visión nos da alas para recordar, o alojar, a quienes amamos, estén o no en esta Tierra.

Hoy será la última superluna del año 2020, la llamada “de las flores”. Y gracias a que los niveles de contaminación del aire se han visto muy reducidos por la cuarentena el espectáculo será aún más brillante y poderoso. Por eso no olviden mirar al cielo y seguir soñando, o amando, que todo lo demás es sólo Humo, como cantaba Aute.

* La escultura es obra del Artista Krum Stanoev.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Yo iba de peregrina






Día 52 del Estado de Alarma. 9 a.m. “Voy a salir a caminar solita”, como cantaba Calamaro. Respetando mi kilómetro cuadrado de rigor decido ir de peregrinación a los lugares de culto de este Estado, a ver si mis súplicas traspasan los muros y se obra algún milagro, o algo así. 

Primera parada: Congreso de los Diputados. Policía de todos los colores con adornos de variado tipo y calibre, nunca mejor dicho. Periodistas aburridos esperando al personaje de turno. Hoy la cosa está que arde, al parecer “la novia” aún está dudando entre el Sí o el No. El problema es que lo que está en juego no es un matrimonio mal avenido al uso, sino el destino de todo un país. ¡Todos a una YA!. Creo que mi oración no se escucha, hay demasiado ruido…

Segunda parada: Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Nunca había visto tanto coche ni tanto movimiento ahí y, a la vez, sentido tanto vacío en mis plegarias. ¡Escuchen a los científicos y olviden a los think tank por una puñetera vez en su vida, que hay miles de vidas en juego!. El piar de los pájaros en los enormes plátanos del Paseo del Prado, amnistiados gracias a la baronesa Thyssen, es lo único que me llevo de respuesta.
 
Tercera y última parada: el santuario de todo buen peregrino: El Bar. Aquí, cuando abran, mi plegaria será atendida noblemente: ¡Caña aquí!. Está claro que este rezo es el único que funciona en este país…

lunes, 4 de mayo de 2020

Podrías ser Tú



Hoy salgo del Oasis y me adentro en el enorme Desierto…

164 fallecidos en España por coronavirus, 4 millones de parados en España, 500.000 muertos en la guerra de Siria, 135 millones de personas sufren hambre aguda en el Mundo, etc, etc, etc. Y la vida sigue igual… Imagina que en estas noticias se sustituyen los fríos números por los nombres y apellidos de los protagonistas, no sólo por sus siglas. Y ahora imagina que entre esos listados está el nombre y apellidos de tu Madre, de tu abuelo, de un amigo o de tu hija. ¿Tu vida sigue igual? ...

En algunos países de este Primer Mundillo se habla de arriesgar vidas humanas a cambio de salvar la economía. En una entrevista le preguntaron a un estadounidense qué cifra de muertes sería para él “razonable” en ese intercambio, “¿acaso 10 personas?”.Sí, 10 está bien”, contestó firme y muy seguro en su respuesta. El entrevistador le pidió que se girase: por la calle irían viniendo esas 10 personas que iban a morir. Todos pertenecían a la familia del entrevistado. El entrevistador entonces rebajó la cifra: “Salvar la economía a cambio de la muerte de una sola persona de este grupo, ¿te sigue pareciendo razonable?”. Y el entrevistado se echó a llorar…

La historia de la deshumanidad demuestra una y otra vez el rápido y preocupante desarrollo del gen de la inmunidad frente al dolor ajeno. La falta de empatía por los problemas de los demás, no querer ni siquiera mirar de frente cuando lo que te cuentan, o lo que te pasa, puede estropear el día al observador. Hay a quienes sólo les interesa el lado lúdico de la vida, o el éxito económico, el resto simple y llanamente les aburre, molesta en su paisaje. Si les hablas de sensibilidad te responden con las cifras del Ibex. “Siento luego estorbo”. Y así nos va.

Pero tranquilos, que mientras siga habiendo oasis no todo estará perdido…

domingo, 3 de mayo de 2020

En boomerang



En un taller de mindfulness me enteré hace tiempo de algo sorprendente: las neuronas no se alojan exclusivamente en el cráneo. Efectivamente los científicos han demostrado que existen redes neuronales en el estómago y en el corazón y que el campo electromagnético que todas ellas desprenden es muy potente. Resulta que las famosas “mariposas” o los “nudos” en el estómago, las “corazonadas” o la “mala o buena energía” que puedes sentir delante de cualquiera es algo más empírico de lo creíamos. La tiranía del cerebro craneal sobre nuestra conducta y nuestras emociones se acabó. Tenemos dos cerebros más en nuestro cuerpo que debemos cuidar y atender para estar equilibrados. De ahí que no sólo seamos lo que pensamos, sino también lo que comemos y lo que sentimos.

Y hablando de neuronas, uno de los descubrimientos más importantes de la neurociencia es el de las llamadas “neuronas espejo”. El mecanismo es simple: ejecutar una acción que es reflejo del comportamiento de un congénere. Haz una prueba sencilla: mira fijamente a un niño y sonríele, sin motivo, lo normal es que ese niño te devuelva inmediatamente la sonrisa. Son las llamadas neuronas especulares las que provocan esta reacción, común entre los seres humanos –no incluir a los psicópatas sin empatía- y en los primates. 

Algo parecido debe ocurrir con los sentimientos y las emociones, que suelen viajar en bumerán y tienen tantos viajes de ida y vuelta como quepan en una Vida. Lo que das, sueles recibirlo. No es una ciencia exacta, como ninguna en este Mundo, pero se cumple muy a menudo. “Cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da, nada es más simple, no hay otra norma, nada se pierde, todo se transforma”, como cantaba Drexler. 

Y toda esa energía que desprendemos con nuestras acciones, emociones y sentimientos compone el tejido de una Vida, nos define e incluso nos trasciende. Y de toda esa materia están los corazones hechos, esos que siguen viajando en boomerang para que la Vida nos devuelva tanto como dimos.

* La escultura es obra del Artista Krum Stanoev y forma parte de su serie "Desde el corazón".

El Abrazo

Mi paseo de ayer tenía como destino esta escultura de Juan Genovés, reproducción de su pintura “El abrazo” y homenaje a los Abogados d...